Ma·Gari: cuando el cabello se convierte en joya
En un momento en el que la moda parece reinventarse constantemente y donde cada detalle cuenta, los accesorios vuelven a ocupar un lugar protagonista. Sin embargo, hay un territorio que durante años ha permanecido sorprendentemente poco explorado: la joyería para el cabello. En ese espacio nace Ma·Gari, una marca que propone una nueva forma de entender el pelo como parte esencial del look.
Detrás de la firma está una historia que mezcla tradición familiar, formación en diseño y una mirada contemporánea hacia los accesorios.
Un costurero que lo empezó todo
La historia de Ma·Gari comienza mucho antes de que la marca existiera. En 2007, la fundadora recibió un regalo que marcaría su relación con el diseño: un pequeño costurero de madera lleno de herramientas en miniatura. Se lo regaló su abuela Margarita, a quien todos llamaban Gari.
Ella cosía constantemente y decidió compartir esa pasión con su nieta de seis años. Sin saberlo, aquel gesto sembró una semilla creativa que años después encontraría su forma.
El camino continuó con estudios de Diseño de Moda entre Madrid y Milán, dos ciudades que marcaron su mirada estética. Tras graduarse en 2022, comenzó a trabajar en una marca de moda donde hoy ocupa el puesto de subdirectora. Sin embargo, después de dos años sintió la necesidad de construir algo propio.
La ropa no era el camino: el mercado le parecía saturado. La idea llegó de forma natural, casi cotidiana. Siempre llevaba el pelo recogido y empezó a preguntarse por qué el cabello no podía formar parte activa del estilismo.
Así surgió la idea de crear una marca de joyería para el pelo.
El proyecto tomó forma cuando lo compartió con su mejor amigo, Jaime, matemático y economista. Aunque no sabía nada de cabello ni de moda, supo ver el potencial de la idea desde el primer momento. La unión entre una mente creativa y una mente analítica terminaría convirtiéndose en uno de los pilares del proyecto.
Un nombre con historia
“Magari” es una palabra italiana que significa ojalá o tal vez, un guiño a los años de formación en Italia. Pero al separarlo en Ma + Gari, el significado se vuelve aún más íntimo: Ma por su madre, Marga; Gari por su abuela.
Así nació Ma·Gari, una marca que, de alguna manera, comenzó a existir muchos años antes de ser creada oficialmente.
NOT CROWNS 001: una colección que cuenta una historia
La primera colección de la marca, NOT CROWNS 001, parte de un concepto claro: contar una historia a través de los objetos.
En este caso, el punto de partida vuelve a ser aquel costurero que lo inició todo. Las piezas reinterpretan herramientas de costura transformándolas en joyas para el cabello, creando un universo donde lo cotidiano se vuelve sofisticado.
La colección está formada por cinco piezas:
•Corte, inspirada en el cortahilos.
•Reliquia, basada en las tijeras de modista.
•Nodo, inspirada en el alfiler de modista.
•Catena, evocando una aguja enhebrada.
•Custodia, reinterpretación de un acerico con alfileres.
Cada diseño traslada la estética del taller de costura al terreno de la joyería contemporánea.
El poder de los accesorios
Para Ma·Gari, los accesorios no son un complemento menor, sino un elemento fundamental en la construcción de un look.
Un conjunto sencillo puede transformarse completamente con el detalle adecuado. De hecho, muchas veces lo que hace que un estilismo funcione —o no— no es la ropa en sí, sino la elección de los accesorios.
La fundadora lo compara con los espacios. Un pequeño café puede resultar increíblemente especial si cada detalle está bien pensado, mientras que un restaurante enorme puede sentirse frío si carece de armonía.
Con los looks ocurre lo mismo: los accesorios crean atmósfera, equilibrio y personalidad.
Artesanía contemporánea
Convertir una idea en una pieza real es uno de los mayores retos cuando se lanza una marca.
Tras investigar y contactar con distintos proveedores, Ma·Gari encontró su taller en Barcelona. Allí todas las piezas se realizan a mano, sin mínimos de producción y con la posibilidad de diseñar cada objeto desde cero.
El proceso creativo comienza siempre con un boceto a lápiz. Después se construyen prototipos caseros —con papel de aluminio, cartón o cualquier material disponible— para comprobar proporciones y funcionalidad.
Uno de los momentos clave ocurrió cuando el taller recibió uno de los primeros diseños. Un artesano con el pelo largo construyó una versión en cartón para probarla y sugirió reducir medio centímetro la longitud de la pieza: mantenía la funcionalidad y optimizaba el coste de producción.
Ese gesto confirmó que habían encontrado al colaborador adecuado.
En cuanto a los materiales, finalmente se eligió peltre, un metal que ofrece resistencia, ligereza, maleabilidad y durabilidad, además de permitir acabados con baño de oro y plata.
Una nueva forma de entender la joyería capilar
Uno de los aspectos que diferencia a Ma·Gari es su enfoque. Mientras que muchos accesorios para el cabello se asocian a bodas o eventos formales, la marca propone algo distinto: joyería para el día a día.
El objetivo es transformar el gesto cotidiano de recogerse el pelo en una decisión estética consciente.
Una coleta bien hecha, rematada con una pieza como Custodia, puede comunicar seguridad, elegancia y personalidad incluso antes de decir una palabra.