Entre bastidores con Apolíneo Studio

Entre bastidores con Apolíneo Studio
Antes de que las luces se apaguen y la primera modelo pise la pasarela, existe otro desfile que ocurre entre bastidores. Uno hecho de últimos retoques, prendas que se ajustan a toda velocidad, maquillaje, tocados y modelos esperando su turno. En EGO, tuvimos la oportunidad de entrar en ese momento previo y ver de cerca cómo Apolíneo Studio daba forma a su propuesta. Lo primero que llamaba la atención era el contraste. Sobre los cuerpos convivían prendas de apariencia frágil con otras mucho más contundentes: tejidos grises de punto, transparencias, superficies deshilachadas y detalles que parecían haber sido intervenidos a mano se mezclaban con negro, cuero y accesorios de inspiración más oscura. Entre los looks, uno podía pasar de una estética casi fantasmal a otra mucho más provocadora. Un vestido blanco de tul, corto y voluminoso, transformaba a la modelo en una especie de figura de cuento llevada al extremo, combinado con unos zapatos de plataforma en tonos metalizados. En otro de los estilismos, el gris adquiría una actitud completamente distinta: una prenda de punto dejaba la espalda al descubierto y se combinaba con una falda de acabado desgastado, construida a partir de capas y texturas que aportaban movimiento. El negro, por su parte, aparecía desde un lugar más contundente. Chaquetas entalladas, shorts, botas altas y tocados estructurados construían una imagen casi teatral. El velo que cubría parcialmente el rostro de uno de los modelos añadía todavía más misterio al conjunto, mientras los detalles metálicos y la joyería rompían la sobriedad del negro. Pero quizá lo más interesante de estar allí era poder ver las prendas antes de convertirse en una imagen de pasarela. De cerca, los pequeños detalles adquirían otra dimensión: las texturas, las transparencias, los acabados imperfectos y la manera en que cada pieza se adaptaba al cuerpo. El backstage permitía ver esa parte del proceso que normalmente desaparece cuando comienza el desfile: todo aquello que sucede antes de que una colección se presente como una historia cerrada.

Todo era un caos bien organizado. Estilistas, costureras, modelos y miembros del equipo se movían constantemente de un lado a otro. Alguien ajustaba una prenda, otra persona comprobaba un detalle, se terminaba un look mientras otro ya esperaba preparado para salir. Todo sucedía al mismo tiempo y, sin embargo, cada persona parecía saber exactamente dónde tenía que estar y qué tenía que hacer.

Desde fuera, un desfile puede parecer el resultado de una idea perfectamente cerrada. Desde el backstage, en cambio, descubres todo el trabajo que existe detrás de esos pocos minutos de pasarela. Manos que colocan, cosen, ajustan y transforman; prendas que pasan de una persona a otra; estilistas pendientes de cada silueta; costureras haciendo los últimos retoques. Todos para todo.

Y quizá eso fue una de las cosas que más impresionó de la experiencia: comprobar que una colección no termina cuando la prenda está diseñada. Cobra vida cuando todas esas personas empiezan a trabajar juntas.

Estar allí era prácticamente imposible de describir. Había movimiento por todas partes, pero también una concentración absoluta. Un tipo de energía que solo entiendes cuando estás dentro y ves los minutos avanzar hacia la hora del desfile.

Y mientras ese pequeño universo seguía funcionando detrás de las puertas, las prendas de Apolíneo Studio esperaban su momento. De cerca, los tejidos, las transparencias, los volúmenes y los detalles adquirían otra dimensión. Después, cuando las modelos salieron a la pasarela, todo aquel caos desapareció ante nuestros ojos y solo quedó el resultado.